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Chacumbele, versión femenina

 

POR CARLOS McCOY

POR CARLOS McCOY

Hace un par de años, nos dimos cita con un amigo, en un  restaurante cerca de la estación Amín Abel Hasbún de la línea #1 del Metro de Santo Domingo, para esperar un amigo común que  era profesor de la UASD.

Pedimos sendos sándwiches, acompañados de dos pequeñas y comenzamos el tópico que más nos gusta a los dominicanos; arreglar el mundo y de ñapa, a la República Dominicana.

Mientras imaginariamente reparábamos lo que estaba mal y proponíamos lo que nunca se había hecho, mi amigo hizo una observación. ¿Te has fijado que hay mucho más estudiantes femeninos que masculinos?  Más estudiantas que estudiantes, dirían las feministas.

Es cierto,  Hagamos un ejercicio, le propuse.  Cuenta tú los hombres, que yo voy a contar las mujeres, para saber cuál es la proporción.  Así lo hicimos.

Contamos hasta el primero que llegara a cien estudiantes y nos dio una relación de 10 a 7 a favor de las muchachas.

Al llegar nuestro amigo y profesor le platicamos lo que habíamos hecho, él ni siquiera se inmutó.  Todo lo contrario, nos dio otro dato que es para ponernos los pelos de punta.

Se inscriben mucho más mujeres que hombres y para peores, el porcentaje de estudiantes que abandonan los estudios antes de graduarse es en esa misma proporción pero al revés.

De cada diez estudiantes que abandonan los estudios, siete son hombres y la tendencia es a subir, a favor de las mujeres, en ambos casos.

Para muestra, nos dijo, fíjense en este restaurante quienes son  los que están cerveceando, cuando a estas horas deberían estar en clases.  En efecto, la mayoría eran varones.

Comenzamos a elucubrar para tratar de establecer el porqué de este fenómeno.

No llegamos a una unificación de criterios, pues fueron varias las razones expuestas.  Consumismo incontrolable, narcotráfico, drogadicción, mayores necesidades económicas entre los adolescentes varones, etc.

Este largo introito, viene a colación a raíz de la aprobación en el Senado de la República, del proyecto de ley de Partidos y Agrupaciones Políticas  que establece, entre otras cosas,  un aumento de la cuota de la mujer al 40%.

Dentro de poco, si esta ley es aprobada, veremos muchísimas mujeres capacitadas pero que no pueden acceder a una posición en el Estado ni en el Congreso, porque ya llenaron sus cuotas, mientras un montón de ineptos, por el solo hecho de ser varones, ocupando esos puestos.

Esta ley, que increíblemente la están aplaudiendo las mujeres, no es otra cosa que la aceptación del clientelismo, la demagogia y la exaltación del tigueraje y la mediocridad.

Les sugerimos a las diputadas, modificar la ley agregándole la palabra  “Mínimo” antes del 40%. Para que este porcentaje no se convierta en una limitante.  Mis amigas Yomaira y Miriam tienen la palabra.

Si no lo hacen así, las mujeres, en esta ocasión, les va a pasar  como a aquel famoso personaje cubano. “El mismito se mató”