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Un muro de invernaderos y línea férrea 

 

POR CARLOS McCOY

POR CARLOS McCOCasi en cualquier lugar se puede construir un invernadero.  La  condición  sine qua non es que capte luz del sol para que las plantas puedan efectuar la fotosíntesis.

El tipo de tierra donde se instalen no es un problema, pues  muchos son hidropónicos, que es un tipo de cultivo donde las plantas crecen sin necesidad de suelo agrícola, simplemente con agua y disoluciones minerales.

En nuestro país, se comenzó al revés.  Para la instalación de estos invernáculos, le dieron prioridad a las montañas de Ocoa, Constanza y Jarabacoa, donde hay buen clima y buena tierra, pero poco sol, lugares ideales para reforestar con coníferas, cafés o cacao y por el contrario, no han aprovechado los pocos productivos terrenos del sur y de la línea noroeste, donde tenemos la mayor cantidad de luz solar en la isla.

La frontera dominicana es un excelente lugar para la instalación de invernaderos.

Esta área está casi totalmente deforestada, hay mucho sol, gran cantidad de terrenos baldíos y la población, huyéndole a la miseria, están abandonando sus predios.

El Presidente Danilo Medina debería hacer la mayor Visita Sorpresa de su gestión ¡A toda la frontera!

Darle la mayor cantidad de incentivos a quien instale invernaderos en esa parte de la isla. Incluyendo militares.  A mayor distancia de los puntos urbanos mayores alicientes.

Paralelamente a las instalaciones de invernaderos, el gobierno debe comprometerse, no a la reparación de la carretera internacional, sino a la construcción de una vía férrea, totalmente en territorio nacional, que una los puertos de Pedernales y Monte Cristi.

En línea recta, desde el puerto de Manzanillo, en Monte Cristi,  al puerto de Cabo Rojo, en Pedernales, hay alrededor de 200 kilómetros.

Bien se podría construir, al principio, una sola vía férrea, con vías paralelas solo en los andenes de las  estaciones  de las poblaciones fronterizas y en las fortalezas y puestos militares.

Este sistema ferroviario, al principio,  podría estar servido por un solo tren con vagones para cargas y pasajeros.

A una velocidad de 100 kilómetros por  hora, se haría el recorrido en unas cuatro horas.  Tomando en cuentas las paradas.

Este tren podría comenzar con  un viaje de ida y vuelta, saliendo de Cabo Rojo a las 8:00 A. M y regresar de Pepillo Salcedo a las 2:00 PM. Eventualmente se añadirían más vagones y posiblemente otros trenes hasta llegar al punto de que se haga necesario construir otra vía.

Esto beneficiaria grandemente a la siempre olvidada zona fronteriza.  Les daría gran movilidad a sus habitantes, a la vez de proporcionarles un medio para que los productos de los invernaderos puedan ser embarcados hacia los Estados Unidos, Bahamas y Cuba a través de Pepillo Salcedo y hacia las islas de barlovento, centro y el norte de América del Sur por medio del puerto de Cabo Rojo.

Y por último, pero no menos importante, sería mucho más barato y más efectivo el control de la frontera.

Esta vía férrea le daría mucho más agilidad a nuestras Fuerzas Armadas  y evitaría, el caótico asentamiento humano en las veredas.  Contrario a lo que sucede cuanto se construye una carretera. Pues nadie se instala a las orillas de unos rieles.