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¿Te has preguntado por qué los asiáticos ganan tan pocos premios Nobel?

Por Nelson Ortega

Desde hace más de un siglo una serie de instituciones suecas y noruegas distinguen los esfuerzos más notables en las ciencias, academia y cultura con los denominados Premios Nobel. Lógicamente el recibir este galardón supone que el agraciado posee un gran acervo intelectual y una excepcional habilidad escolástica. No sería descabellado pensar que si los estudiantes asiáticos superan a sus contrapartes occidentales en prácticamente todas las mediciones académicas internacionales por ley de consecuencia estos deberían exceder también en las cuotas de premios Nobel recibidos por sus países.

Contrario a lo que muchos podrían pensar la realidad es otra. Los europeos han ganado casi 20 veces más premios Nobel que los asiáticos. La mancuerna norteamericana compuesta por Estados Unidos y Canadá se alza con 370 galardones contra solo 49 recibidos por todos los países asiáticos juntos. Potencias tecnológicas como Japón y Corea tienen solo 26 premios Nobel de los cuales 25 corresponden a la tierra del sol naciente y solo uno para los coreanos. Irónicamente, el premio Nobel que recibió Corea fue uno de la paz y no en las ciencias duras. Por su parte el Reino Unido y Alemania, los dos colosos de la ciencia europea, suman 178 nobeles.

¿Y entonces, por qué que los asiáticos ganan tan pocos premios Nobel? La respuesta tiene mucho que ver con diferencias en los patrones culturales entre oriente y occidente. En primer lugar, los científicos más exitosos son aquellos que concentran su trabajo intelectual en proyectos novedosos, revolucionarios y que ponen en tela de juicio el orden existente. Pensemos en lo incendiarias que resultaron las ideas de Galileo o Einstein en sus tiempos. Los asiáticos prefieren seguir patrones preconcebidos a partir de textos presentados de manera sistemática y rígida. Estudios han demostrado que los científicos de alto rendimiento son muy independientes e individualistas y que además desarrollar entre sí relaciones de tipo horizontal con pocas jerarquías o niveles de autoridad. En las culturas asiáticas, fuertemente marcadas por el confucionismo, el individualismo y la irreverencia no son vistas con buenos ojos y son percibidas como una amenaza al “balance social”.

Los asiáticos muestran mayores niveles de aversión al riesgo y de sumisión ante la autoridad. Estas características no favorecen el espíritu un tanto aventurero de los científicos. El componente histórico-cultural es igualmente importante. Recordemos que el almirante chino Zheng-He exploró las costas africanas a principios del siglo quince, mucho antes que los portugueses lo hicieran, pero la elite que gobernada a China mostró poco interés en colonizar África prefiriendo concentrarse en la estabilidad dentro de sus fronteras. Así le dejaba China la cancha libre a los países europeos quienes se enfrentaban en una carrera de innovaciones científicas e institucionales con el ojo puesto en el dominio mundial

Es justo decir que las cosas han venido cambiando en Asia. En 2016 China registró 1.1 millones de patentes más de el doble que los Estados Unidos. Corea es líder mundial en registro de patentes hechas por mujeres y Japón ha ganado 14 de sus ultimos 21 premios Nobel en el ultimo quincenio. Esto muestra una tendencia creciente que podría culminar en un nuevo período de dominio asiático tambien en las ciencias.