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¡El país del “dao”! Así habrá que llamar a Dominicana

POR ROLANDO FERNÁNDEZ

POR ROLANDO FERNÁNDEZ

Dar, es la principal herramienta mercadológica de que hacen uso todos los políticos en este “solar” caribeño, para captar adeptos que les favorezcan con sus votos durante los procesos electorales que se llevan a efecto en el país; por lo regular, dentro del gran segmento de ignaros locales que se tiene, compuesto por personas que solo viven bajo la expectativa de que les den.

“Si me dan yo voto por el que sea”, es el estribillo que más se escucha a nivel de los barrios populares carenciados en estanación, y hasta algunos de la clase media, en extinción ya.¡Solo hay que musicalizarlo, para que suene mejor!

Esa gente se conforma con el bono-gas; un bono-luz; una fundita llena de alimentos de la peor calidad; o, una tarjeta, cuyos mayores beneficiarios son los “colmaderos” autorizados a despachar las limosnas embaucadoras en favor de los tarados,que se procura conquistar.

En lo que no repara esa gente es que, todos esos son ardides, politiqueros costeados con parte de los mismos cuartos que le arrancan a través de los impuestos que se pagan; y, que dichas dádivas no son más que “señuelos” para mantenerle cautiva; a su merced, y siempre poder sacarle provecho, como el grupo de los tontos útiles que cada vez se le considera.

Por eso es que esta nación nunca podrá salir a camino, con una estructura social así conformada: ladrones de cuello blanco arriba mandando, como buscándoselas sin reparo alguno; y abajo, un enjambre de ingenuos, esperando para recoger las boronas que les dejan caer, creyéndose que están recibiendo la gran cosa, múltiples favores.

Una gran parte de la sociedad nacional se mantiene a la espera de que los políticos, de todos los colores, le den, para resolver nada más que el día-día; el resto no importa. Que el país se lo acabe de llevarel diablo, como se dice popularmente; que lo hipotequen de forma recurrente; y que, las nuevas generaciones tengan que entregarlo mañana, como dación en pago, son cosas en las que no se repara; que se ponen ordinariamente de lado.

Y claro, los tuertos en el país de los ciegos – los políticos habilidosos – aprovechan la falta de visión obvia de esta población, para mantener vigente su hegemonía de poder, a través de los sufragios comprados en su favor, conjuntamente con los sectores económicos, internos y externos, patrocinadores.

Muy difícil será entonces, que nada pueda cambiar en esta Tierra, mientras la concienciación de los ciudadanos esté tan lejos; que solo el “dao” sea lo que prevalezca, para apoyar a los tantosdepredadores aquí, y malos administradores, desde el Estado nacional.

Por consiguiente, el cambio de nombre aplicaría, a pesar de lucir como algo osado, debido a esa innegable realidadque se vive en esta República. ¿Quién se atrevería a decir que no es así? Solamente un loco; o, alguien que no quiera ver, por conveniencias obvias.

Estaría dicha forma,por tanto, en consonancia con la nueva, y amplia idiosincrasia que ahora caracteriza a una gran cantidad de los dominicanos, que no quieren esforzarse por trabajar, ni estudiar,para lograr objetivos personales.

Cuánto más aspiran,es a engancharse al vagón de la gusanera política local, recibiendo nimias ayudas barriales; o, conseguir una “botellita” mal pagada en el Gobierno; “¡chelear!”, hasta que se pueda!

Tampoco,hacen sacrificio real alguno, para subsistir con cierta holgura relativa a su condición; sino que, buscanque todo se lo den; se lo pongan fácil en las manos.

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