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Caamaño Deño y el olvido consciente de los grupos dominantes que buscan borrar su ejemplo

Por Luis M. Rodriguez
Coordinador Alianza País en el exterior  /

El 11 de junio de 1999 el Congreso Nacional de la República Dominicana, mediante la Ley No. 58-99, declaró héroes nacionales A Francisco Alberto Caamaño Deño y a Rafael Tomas Fernández Domínguez por sus “demostraciones de fe patriótica y su lucha por el respeto a la democracia y a la soberanía del suelo dominicano”. 

Entre sus considerandos, el Congreso los valoró como “adalides en la lucha por el respeto a la constitucionalidad de la República” y como “salvaguardas… de la soberanía nacional por su gallarda actitud frente al invasor” yanqui.

Además de líder de la Revolución de Abril de 1965, el Coronel Caamaño fue electo presidente constitucional por parte del Congreso Nacional de la Republica el 3 de mayo de 1965 por todos los meritos acumulados en la defensa de la libertad, la democracia, la institucionalidad, la integridad territorial y la soberanía e independencia  nacionales.

Y un hombre de su magnitud, que fue líder operativo del más importante acontecimiento político-militar en nuestro país durante el pasado siglo XX y uno de los hechos más trascendentes ocurridos durante la década de los “60 en el Caribe y en Latinoamérica, cumple hoy, 16 de febrero del 2019, 46 años de ser fusilado por el régimen oprobioso de Joaquín Balaguer, y en las decenas de periódicos impresos y digitales del país sólo en un periódico de provincia aparece una nota editorial en la que se recuerda su valor y heroísmo y se condena su vil asesinato. Ese periódico, vale decirlo, es El Jaya, de San Francisco de Macorís.

Nada de esto es fortuito. Todo responde a un plan, de factura imperial, del cual los partidos políticos tradicionales y grupos económicos de poder son partes, que pretende borrar nuestra memoria histórica, envilecer e idiotizar a nuestro pueblo y convertirlo en una masa amorfa de consumidores, desprovista, por tanto, de todo espíritu de solidaridad y conciencia critica que les permitan luchar y trabajar por elevados propósitos colectivos nacionales.

Con su plan las clases dominantes buscan borrar del imaginario popular todo modelo de liderazgo que mueva a la acción política progresista y a la rebeldía frente a un sistema social injusto, excluyente y salvaje como el actual y del cual solo ellos resultan beneficiarios.

Como dijo Bonaparte Gautreaux Piñeyro, en su artículo de opinión de hoy, uno de los muy pocos artículos escritos en memoria de Caamaño, “existe una conspiración de silencio para intentar ocultar la gesta” que el Coronel de Abril encabezó y que fue el “último gran enfrentamiento contra la fuerza  de la intervención y ocupación norteamericanas durante el siglo pasado”.

Quienes promueven esta “conspiración de silencio”, son los mismos que han protegidos desde el poder a los asesinos de Caamaño y de muchos otros combatientes políticos progresistas y de izquierda. Ese grupo de “generales de horca y cuchillo”, que tenía como líder político a Balaguer, siempre trabajo de manera directa con la CIA y el grupo de asesores militares gringos conocido, por sus siglas en ingles, como MAAG. Enrique Pérez y Pérez, Salvador Lluberes Montas, Ramón Emilio Jiménez hijo, Ernesto Cruz Brea, entre otros, eran sus cabezas más visibles.

Además de seguir demandando la creación de una comisión de la verdad histórica y el sometimiento a la justicia por crímenes de guerra a los nombrados y a otros como Juan Ramón Beauchapms Javier y Pou Castro, también nos queda como desafío seguir siendo articuladores de un cambio real que construya un Poder y una sociedad que reivindiquen los sueños de libertad, justicia, solidaridad y bienestar por los cuales lucharon Caamaño y los guerrilleros de Caracoles.