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¡Innegable!

POR ROLANDO FERNÁNDEZ /

Lo que daña el sistema de la llamada “democracia representativa”, principalmente, es la inversión económica que los políticos tienen que hacer para comprar voluntades ciudadanas, y cubrir los costos requeridos,en pos de satisfacer sus deseos de poder; como, las artimañas frecuentes, y demás actividades conexas, lícitas, e ilícitas en ocasiones, a que de ordinario se recurre.

POR ROLANDO FERNÁNDEZ

También, el retorno de los
patrocinioseconómicos a los proclamadores durante las campañas electorales. Sí,
hay que compensar con creces a los poderosos empresarios que catapultan a los
mandantes seleccionados, y que siempre lo hacen, en busca de las compensaciones
futuras de estilo.

Las preguntas obvias serían entonces:
¿cómo se va a los Estados, solo a servir a los pueblos? ¿Y lo que se gasta,
cómo recuperarlo? ¿Quiénes están en disposición de invertir, para nada más ir a
trabajar por los demás congéneres compatriotas?

Solo el atributo de un verdadero patriotismo,
humanitario a la vez, induciría a llevar a cabo tareas como esas, a la gratis.
Es evidente que, ya tales condiciones personales no existen, lamentablemente;
son cosas del pasado remoto. El ejercicio actual de la política es un gran negocio,
más que otra actividad loable.

Además, todos aquellos que destinan
parte de sus recursos financieros para costear aspiraciones de ese tipo, atan
luegode las manos, a los que logran alzarse con el poder. A posteriori, hay que
darles lo suyo a esos buitres, vale reiterar; y, concederles reciprocidades de
todo tipo, sin importar los perjuicios que se desprendan en contra de las
poblaciones.

Es más, sobra decir que, dentro de
ese sistema de la mal llamada “democracia representativa”, los ciudadanos
sufragan, mayormente, en favor de los grupos patrocinadores, los cuales se
convierten grandes beneficiarios, y protegidos del poder prevaleciente.Los
promovidos, se vuelven luego títeres de los que gastan sus cuartos para
catapultarlos, a partir de estar disfrutando de los cargos públicos alcanzados.

Cuánto dinero se tiene que gastar en
lo particular, para poder optar por una candidatura, con el respaldo de
cualquier partido político, cuando es con una forma de elección inherente al
modelo se trata, a los principales cargos electivos (presidente de la
República, vice, senador, o diputado, alcalde, etc.) ¡No son cheles!, como se
dice popularmente.Y luego, esos hay que recuperarlos, agregándoles, por
supuesto, suficientes beneficios.

También, y como complemento, se les
tiene que dar a esas organizaciones (negocios, a las claras),en algunas partes
es entendible,tal se hace en la nación dominicana, la friolera de dinero
necesaria para sus operaciones y despilfarros acostumbrados, que la aporta el
mismo pueblo,a los fines de costearparcialmente las aspiraciones proselitistas
de algunos de sus miembros destacados, mediante el pago de fuertes gravámenes
impositivos. Es la subvención estatal de que disfrutan los partidos del ruedo,
localmente, establecida por ley, verbigracia. ¿En cuántos países se hará igual?

Entonces, qué se puede esperar de los
gobiernos así conformados, en lo que solo participan personajes con marcados
intereses creados; inversionistas en pos de pingues beneficios individuales y
grupales. ¿Se pueden cifrar en ellos esperanzas de reivindicaciones sociales
algunas, que favorezcan a las clases más necesitadas de los pueblos, que mitiguen,
al menos, sus necesidades más perentorias? ¡Muy difícil!

Lo que van es a engordar, a cada paso,
la corrupción estatal, ya una práctica establecida de forma consuetudinaria;
hacer fructíferos negocios. En fin, a buscárselas. No hay tal representación de
nadie, que no sea la de ellos mismos, en todas sus andanzas desaprensivas, como
las ejecutorias lucrativas por las que se inclinan.

Eso de pensar en pueblos cualesquiera
se queda para los proselitismos electorales. Y, visitar,además, como es obvios,
los barrios carenciados; meterse por callejones sucios, y codearse con los
pobres mal olientes, para hablarles mentiras y hacerles falsas promesas.¡Los
precedentes están de sobra!

Buen tiempo éste hoy, para apreciarlo
de nuevo en Dominicana: un año pre-electoral. ¡Ay mamacita! A embaucar
incautos; tirar cuartos estatales hacia arriba; iniciar construcciones de
obras, aunque se queden después por la mitad, etc. ¡Todo, bultos y pantallas!

Solo durante esos procesos electivos
tienen validez los depauperados; se les abraza y se besan, aunque luego los
políticos tengan que friccionarse con “alcohol etílico”, para evitar eventuales
contagios infecciosos. ¡Cuántos pendejos que se dejan manejar por todos los
trúhanes que participan del ejercicio!, y no levantan cabezaaquellos

Luego, ¡de qué democracia
representativa se puede hablar! Todo lo inherente a esa, tal es concebida en el
presente, no es más que: libertinaje, manipulación y engaños. ¿Se puede negar
eso? ¡Cabría preguntarse, con imparcialidad!