¡A despertar compatriotas!

Por: Rolando Fernández

!Sí!, no permita nadie, que se continue jugando con su inteligencia ¡Está bueno ya para dejase marear tanto aquí!

Innegable es que, cuando se prende la televisión local, de inmediato uno se encuentra con los mismos políticos, farsantes en su mayoría, que se gasta el país, como con algunos de los seudo comunicadores conocidos dentro del patio que se tienen, haciéndoles coros remunerados a esos hipócritas.

También aparecen en la pantalla chica, los que nunca faltan: determinados periodistas “amarillos”, de los nuestros, para complementar, y entonar todos por igual, las mismas demagogias y las “monsergas” acostumbradas.

Los primeros, tratando de venderse como lo que no son, mansas ovejas, para continuar embaucando, y confundiendo a los ciudadanos ingenuos que escuchan sus “floridos” y engañosos discursos; y, los segundo, sirviendo a esos burladores como cajas de resonancia pagadas.

Muchos de aquellos políticos, comunicadores, y periodistas de que se trata, resultan hasta “asqueantes” en ocasiones, cuando hacen uso de la pantalla chica, exponiendo sandeces repetitivas de ordenes diversos, principalmente en el ámbito partidarita ofertante.

Lloviendo siempre sobre mojado, como se dice popularmente, y sin algo positivo que aportar es que proceden los mismos. Obvio que, en nada contribuyen respecto a la solución de los grandes problemas nacionales.

Lo que sí buscan esos turpenes, es lograr preferencias electorales, por un lado, como son los casos de los representantes directos de las entidades políticas dentro del ruedo local; mientras que, los “coritas” contratados andan detrás de prebendas económicas, u otras canonjías de cualquier tipo.

Más que cuestionable resulta en el tenor de lo tratado, el hecho es que, logren aquellos una significativa audiencia; como, jugosos patrocinios, tanto comerciales-empresariales, provenientes de los sectores que sustentan campañas electorales – entendible la disposición de colaborar, claro está -, y que ayudan a mantener los “narigoneos” sociales de estilo.

Por igual participan en los soportes económicos necesarios, para mantener muchos de esos espacios televisivos, aquellos dineros que pagan los gobiernos de turno, para promover y cantaletear sus ejecutorias, como si fueran jarabes imprescindibles para evitar la tos”, lo cual siempre se considera innecesario, por una razón en parte muy lógica.

Pues, bien sabido es que, la mejor promoción estatal es la muestra fehaciente de los hechos loables que se lleven a cabo durante las gestiones gubernativas de que se trate; y, lo que sí es innegable, representan cosechas de votos futuros, en pos de las cuales siempre se anda.

Por tanto, el trabajar en favor del pueblo, como del desarrollo sostenido del país, es que debe ser, y no hay que promocionarlo, tal si fuera un producto de consumo masivo cualquiera, ya que para ello se supone son electos siempre los gobernantes, con sus respectivos equipos de colaboradores complementarios.

Luego, en ese orden último, a dirigir los recursos económicos que en eso se invierten – promoción gubernamental – hacia otros propósitos que reporten beneficios reales para la población, como son los relacionados con la salud pública, y la educación, entre otros.

Entonces, políticos y cajas de resonancia pagadas, a dejarse de estar entreteniendo, como pretendiendo embaucar siempre a la gente en este país, a través de la televisión local, que ya esta población, no tiene los ojos tan cerrados.

Pueblo, a discriminar entre los exponentes televisivos que se gasta el país; a afinar el oído, para que esos personajes cuestionables no sigan mofándose de esta sociedad; y, no se continue creyéndose en sus bla, bla, bla engañadores,

La otra tarea social a cargo, en adición, es promover y procurar la formación de un real Congreso de la República, para salir de esta “caterva” de ineptos, levanta manos, comerciantes, busca lo de ellos, etc., etc., con excepciones muy marcadas, que ha venido estando allí durante los últimos años, por la inconsciencia poblacional que se verifica entre los dominicanos sufragantes.

De más está decir que, sin legisladores serios y responsables, que sean verdaderos representantes de los pueblos a que pertenezcan; como, por demás, controladores de las acciones impropias estatales en las que se pueda incurrir ¿qué se podrá hacer por esta nación, y su gente?

“¡Ojo al Cristo!”, compatriotas “mofados”. No se dejen confundir más. ¡Despierten, antes de que sea demasiado tarde!