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Esoterismo: sendero evolutivo espiritual


Autor: Rolando Fernández

El mejor contexto para abordar, hacer verdaderos juicios,   ponderar consecuencias, y decidir sobre esa temática del aborto, que ha venido estando sobre el tapete durante algunos lustros en diferentes países del mundo,  incluido Dominicana, por supuesto, y respecto del cual no ha habido consenso suficiente nunca, en términos de la permisividad social a que se aspira, es el correspondiente al sendero evolutivo espiritual esotérico, que toda entidad encarnada sobre el planeta Tierra debe recorrer, durante las corrientes de vida concedidas. sujetas siempre a un prediseño, en el que se incluyen las condiciones existenciales individualizada precisas, y las circunstancias que favorezcan cumplimientos (misión divina asignada, y conquistas kármicas aceptadas) en cada tránsito terrenal necesario.

En ese tenor, cada vez más se hace notable la inconciencia de la sociedad mundial, con respecto a la verdadera esencia de la especie humana; al porqué, y para qué fue creada la misma; al propósito real de su Creador Supremo; como, al rol que corresponde a los hombres (general), tales Atributos divinos en expresión terrenal, durante sus estadías transitorias (corrientes de vida) en el plano de la materia densa.

Por tanto, Son muchas las actitudes humanas depreciables; pensamientos impropios de las personas; como, las ejecutorias desaprensivas que se ponen en evidencia normalmente, y que mueven a inquietudes sostenidas, en las que diversos seres pensantes, congéneres, reparan con especial atención.

En torno a lo expuesto más arriba, “para muestra basta un botón”, como reza un dicho popular. En el presente caso, se tienen dos de esas: el aborto, y la homosexualidad, temas de los más sonados y cacareados en estos tiempos, qué cualquier pieza musical de “baja estopa”, en el seno de sociedades carentes de formación académica; y, por demás, compuestas por ignaros culturales a granel, tal es la dominicana, por ejemplo.

Se trata en esta ocasión, y en primer orden, de la defensa a ultranza del aborto, sin medir las consecuencias previsibles diversas que se puedan derivar, por parte de determinadas feministas alienadas desde el exterior, fanatizadas, y adeptas a la mal asimilada corriente moderna de pensamiento, denominada “liberación femenina”.

Esas, con el espaldarazo de muchos desorejados que poco piensan,  bocinas pagadas en su mayoría, y que respaldan el considerado impropio procedimiento médico “anti humanidad”; sin ponderar los  efectos derivados, en términos del mandato evolutivo espiritual, principalmente, a que está sujeto el universal conglomerado, espacie de hombres y mujeres, habitantes en el plano físico, en principio; y luego en el astral a posteriori, motivo fundamental de su presencia sobre el planeta Tierra, contexto solo en que se está abordando ese tema  hasta ahora.

El verdadero hombre es una entidad espiritual encarnada, con un revestimiento físico de carne y huesos, para poder manifestarse en el plano de la materia densa, según aquellos que de eso mucho saben. ¡No es solamente el caparazón corporal que se observa a simple vista!, en el que, por lo regular, normalmente es que se piensa.

El otro despropósito a todas luces del muestrario aquí considerado, son los aprestos de los homosexuales (pájaros declarados), para imponer la llamada “agenda gay” en determinadas sociedades del mundo, donde tal condición se hace pública sin rubor alguno, y en la que recibe total apoyo de esos; como de aquellos en que la proclividad hacia el sexo impropio está latente, y solo necesita de alguna forma de estimulación, a veces hasta sutil, para de inmediato resaltarles con facilidad.

Tal expresáramos más arriba, la humanidad tiene como propósito divino, el multiplicarse, y evolucionar, espiritualmente hablando.  Luego, de permitirse el aborto esgrimiéndose como, excusas las llamadas causales básicas, tan entonadas hoy (peligros en la salud de la mujer, malas formaciones físicas de la criatura en gestación, embarazos por violaciones, e incestos), que no hay duda abrirían un abanico de razones adicionales para justificar, mediando otros motivos, inventados de ordinario, como ardides soportes para llevase a cabo la acción sin tropiezo, el señalado mandato de lo Alto, se vería truncado.

Y, que, en adición, la sociedad gay, mundialmente reconocida, con su agenda LGBT logre sus propósitos del matrimonio entre personas de un mismo sexo, y otras cosas más, los asuntos de la evolución de la especie humana, como de su presevación numérica, continuidad, vendrían a empeorarse, por lo que las preguntas que asaltarían son: ¿no se estaría cerrando el paso a muchas entidades espirituales hacia el planeta Tierra, la principal escuela, en pos de evolucionar sobre ese?  Y, ¿cómo se multiplicarían entones los componentes de la humanidad, en términos  de conservarse la misma, tal es lo que debe ser?

¡Recalcable se hace! Si a las mujeres se les da la libertad de “sacarse las barrigas”, como se dice en el argot popular, y de la forma casi plena en que ahora se pretende; siendo esas el único medio para que las entidades espirituales puedan encarnar terrenalmente, ¿qué podría ocurrir? ¡Los hombres no paren!

Eso, por un lado; y por el otro, las relaciones sexuales entre personas de un mismo sexo, no producen la concepción-gestación de humano alguno. ¡Y entonces, la humanidad estaría impedida de evolucionar, e iría disminuyéndose hasta desaparecer!

En honor a la verdad,  son  situaciones esas que envuelven actitudes y propósitos que se podrían considerar como irracionales; que ponen a pensar a muchos; y que, como es lógico suponer, se podrían asociar con algo que se expone en el marco de la Doctrina de los Espíritus, cuando se dice en ese contexto, “que tomando como referencia a la tierra, se puede decir que hay mundos inferiores y superiores a ella, que nuestro planeta es habitado, en su gran mayoría, por espíritus muy cercanos a la animalidad ancestral”.

De ahí, que las inferencias múltiples sean posibles, incluidas las de esos pensares cuestionables, “anti humanidad”: abortos, homosexualidad, lesbianismos, uniones entre personas de un mismo sexo. etc. tan de moda en el presente

Con respecto al primero, tema principal que aquí se toca, la proclividad femenina hacia ese procedimiento médico, no es casual, sino causal. Tal proceder es alentado por motivos que subyacen, induciendo a esa acción, y que, por lo regular, son de naturaleza kármica, tanto en lo concerniente a la presente corriente de vida, como a otras anteriores.

Los embarazos impropios que se producen bajo determinadas circunstancias, no son accidentales; ocurren por, y para algo. Se presentan en razón de siembras indebidas en ese orden, que después traen sus cosechas. Conocidos son muchos de los frutos indeseados que se recogen.

En ocasiones, y siguiendo en esa línea, obedecen a una forma de punición más por parte de la Madre Naturaleza, que pasa factura a todas aquellas féminas que le deshonran con sus procederes inadecuados; que no actúan de acuerdo con el rol maternal propio que les corresponde, entre otras cosas, y, olvidándose de que son en realidad co-creadoras, con el Supremo Creador en tal sentido; para preservación y evolución de la humanidad.

Y que, por consiguiente, no solo ellas tienen derecho sobre su cuerpo físico, obviamente diseñado para tal propósito primario; al tiempo de poder dar paso, y servir como canal a toda entidad espiritual hacia el plano físico de la materia densa, que procure ingresar, en pos de esta evolucionar.

Como se puede advertir, eso de abortar, por la razón que sea, “tiene sus bemoles”, como diría un caro amigo, por ser una temática intrincada, muy parecida a aquella de los trasplantes de órganos, algo loable desde el punto de vista humano, debido a que con esos se puede aumentar la vida cronológica de las personas objeto. Pero, por el prediseño cronometrado que se entiende con relación a la misma, a su vez se reporta la práctica corporal como perjudicial -por interferir-. en el sentido del curso evolutivo, e individual, espiritual a cargo; y, en razón obvia del retraso previsible envuelto.

Por tanto, la del aborto, tampoco se debe tratar solamente en términos religiosos convencionales, políticos, económicos, y jurídicos, sino también en el ámbito esotérico espiritual, que es donde en realidad se encuentran las verdaderas causas, o razones de las causales que hoy se esgrimen, para justificar la permisividad pretendida.

Esas, no desaparecen con el solo hecho de abortar en determinados momentos las mujeres; pues, son deudas kármicas que se tienen con la Madre Naturaleza, y que se mantendrán pendientes, como karma maduro, el acumulado, o de la corriente de vida en curso, hasta tanto estos sean conquistados.

Finamente, cabe subrayar que, la aplicación de la Ley de Causa y Efecto, KARMA, según los que saben, es inexorable. ¡Qué nadie se pierda! Y que, esa temática sobre el aborto es bastante insondable en el marco de la mente humana, principalmente por parte de religiosos solo convencionales, advenedizos políticos, e investigadores con poca capacidad para profundizar sobre un tema de ese “calibre”, o envergadura innegable. El asunto no se limita solamente al hecho físico de “sacarse una barriga”, dicho en términos muy populares.