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Opiniones

Grandes “fingidores” locales: los políticos

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Por Rolando Fernández

¡Gran realidad nacional esa! Para comprobarla, solo basta escuchar las exposiciones públicas de aquellos, y así darse cuenta de cómo esos turpenes, de ordinario procuran burlar, o jugar con la inteligencia de toda una sociedad, deseosa de escuchar planteamientos concretos, con visos de voluntad sentida; como, el anuncio de promesas en firme, respecto de enfrentar y resolver los grandes problemas nacionales.

Todo se limita a discursear, y a gesticular corporalmente, algunos hasta procurando escucharse ellos mismos. Sandeces, y bla, bla, bla caracterizan sus piezas de oratoria, vacías en gran medida; sin contenidos esperanzadores reales para quienes escuchan; faltas de frases y anuncios que vayan en verdad a mitigar un poco el desasosiego social que viene arropando desde hace años a este país.

El grueso de las actuaciones y los decires provenientes de los tres poderes del Estado nuestro, capitaneados por políticos coloreados, que en nada se parecen a un estadista, son fantasiosos – actúan esos señores como haciendo una especie teatro -, considerándose que aquí ya no quedan hombres pensantes; que eso de conceptualizar pasó de moda entre los dominicanos; que el sentido común que a tantos caracterizó otrora, voló como las hojas secas que arrastra el viento, y que no se sabe dónde van a parar después.

Solamente se tiene que reparar hoy, y aquilatar con imparcialidad, en torno a los temas que vienen siendo abordados, en estos precisos momentos de crisis sanitaria mundial, aún muy preocupante; como, de las posibles acciones bélicas entre las potencias del mundo, que están haciendo estragos económicos ya a nivel de muchas sociedades del tercer mundo, como la nuestra, para concluir que, un asunto como ese de la reforma constitucional que se está proponiendo en el presente entre los políticos del patio, para hacerle un nuevo traje a la Carta Magna nuestra, no es para ser tratado en las actuales circunstancias.

Claro, es lo que siempre se pone de moda, en cada ocasión de los nuevos gobiernos que se instauran aquí, y según los intereses políticos que muevan. De ordinario, se tienen objetivos bien marcados en ese sentido

Esa, entre otras cuestiones, obviamente no apremiantes de momento, procede dejarlas para después. Y, cualquiera se preguntaría entonces, ¿será que esa gente está perdiendo el sentido común, para inclinarse ahora por una osadía de esa naturaleza?

Aunque más luce indicar que, el propósito principal de la iniciativa puede ser: desviar la atención de los ciudadanos en cuanto a los “problemazos” nuestros que vienen afectando a la población en general. Bien se sabe que es una práctica común entre los políticos locales.

Evidentemente, no debe olvidarse que, a los “bobos” entretenedores siempre se recurre en este país, para embaucar; y, “como aquí la gente no conceptualiza”, tal dice alguien por ahí, los “chupan” conforme, por lo que: “es pa´ lante que vamos”. Lo que no se sabe es, dónde esta sociedad, jarta ya de mofas, como de engaños, hará parar a todos estos farsantes politiqueros más luego.

En el tenor de lo tratado, resulta muy lamentable el hecho de que, aún muchos ciudadanos de esta nación, continúen escuchando y creyendo en las demagogias “teatreras” de determinados políticos del patio, entre los cuales hay que han estado dirigiendo ya por años los destinos del país, y que han enseñado hasta el refajo como se dice popularmente, durante sus cuestionadas gestiones de gobierno.

¡Increíble!, ¿verdad? Máxime, cuando dentro de esos ciudadanos, aparentemente olvidadizos, o “tarados mentales”, podría decirse, se encuentran personas con aparente preparación académica, que se suponen algo pensantes; pero, que, al parecer, no han enjuiciado las acciones antipatrióticas, como desaprensivas por completo de aquellos; o, lo vienen haciendo por conveniencias personales muy propias. Se comportan tales lambones cualesquiera.

Por lo expuesto, no hay que extrañarse después de los senderos por los que siga transitando esta nación, sabiéndose que “los países tienen los gobiernos que se merecen”, según reza una atinada frase sociológica bastante conocida.

Y, que, de ordinario, los mandatos de esa naturaleza – gobiernos – son encabezados por los políticos “fingidores, o teatreros” de moda, como dadivosos durante las campañas electorales, solo para conseguir votos.

Bien comprobado está, que cuando se gana, los sufragantes son olvidados por aquellos; y, que esos, poco recapacitan cuando se les trata de embaucar de nuevo. ¡Qué lástima!

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