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La «nueva» oficina que nos recibe

Santo Domingo.- En algunos países están a semanas de regresar a la oficina; en otros, a meses. Incluso se pueden enumerar los que ya lo hicieron. Lo cierto es que tanto en unos como en otros, la imagen que teníamos de la oficina habrá cambiado. Hemos recogido algunas tendencias que se impondrán en el corto plazo para recibirnos.

§  Debemos estar listos para ver una limpieza más profunda y un reforzamiento del distanciamiento social. Es probable que se coloquen estaciones de gel antibacterial en los vestíbulos y que se establezcan límites en cuanto a la cantidad de personas que pueden ingresar a un elevador. A eso deberán sumarse anuncios que le recuerden a todo el personal que se lave las manos. Mientras, las toallitas desinfectantes estarán por todos lados.

§  La lucha por la calidad del aire en oficinas y edificios pasará a ser una prioridad. «Existen tres factores indispensables en este tema: el uso de equipos con filtros HEPA, de grados hospitalarios, que pueden eliminar el 99,97% de polvo, polen, moho, bacterias y otras partículas en el aire con un tamaño tan pequeño como 0,3 micras; la ionización bipolar, que libera átomos cargados que se adhieren y desactivan sustancias nocivas como bacterias, moho, alérgenos y virus que plagan el aire, y aumentar el aire fresco que se está inyectando a los espacios», asegura Sebastián Munera, Gerente de Servicio de Daikin para Latinoamérica.

§  Algunas empresas están considerando reintegrar a los trabajadores escalonadamente para limitar la cantidad de personas en las instalaciones y facilitarle el regreso a la vida de oficina después de un largo periodo en casa.

§   Ni como la media de hace diez años (el cubículo medía 2,4 por 2,4 metros) ni como la del 2015 (el cubículo se redujo a 1,8 por 2,4 metros). La oficina que habrá a nuestro regreso posiblemente será el resultado de reacondicionar una sala de conferencias pensada para doce personas, convirtiéndola en una de seis. En las áreas de descanso, las sillas podrían estar más separadas. Por tanto, la práctica de compartir escritorios, «hot-desking» o «hoteling» en inglés (en la que los trabajadores no tienen escritorios asignados, sino que entran y buscan un lugar disponible para sentarse cada día), desaparecería por ahora.