La prensa dominicana seducida por sociópatas, acosadores, mitómanos e intrusitas

Por Emilia Santos Frias

La parábola del trigo y la cizaña, también conocida como parábola de la cizaña o de la mala hierba, recogida en el Evangelio de Mateo capítulo 13, versículos del 24 al 30, nos retrotrae a la realidad que vive la prensa dominicana, actualmente seducida por sociópatas, acosadores, mitómanos, intrusitas, vedette y lisonjeros. Esta reza lo siguiente:

«El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue. Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña. Vinieron entonces los siervos del padre de familia y le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿de dónde, pues, tiene cizaña? Él les dijo: un enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿quieres, pues, que vayamos y la arranquemos? Él les dijo: no, no sea que, al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo. Dejad crecer juntamente uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero».

Al extrapolar esta parábola del trigo y la cizaña, a la nuestra realidad, igualamos la primera palabra a las acciones buenas, a los valores, mientras que, la segunda corresponde a la desavenencia, a los deslices, a los actos que dan vergüenza, porque contaminan las acciones de bien hacer y pese a que debemos crecer juntos a ellas procurando no permearnos, sin dudas en cada siega deben cortarse de raíz, es el caso de los sociópatas, acosadores, mitómanos, intrusitas, vedette y lisonjeros; caretas…, que danzan en círculo, en torno a la prensa dominicana.

Desde la academia y los gremios periodísticos que  aunque hacen grandes esfuerzos en la formación de las y los profesionales de la Comunicación Social, para que cada día desarrollen una labor más apegada a códigos deontológicos y a valores universales; a garantías de derechos fundamentales, actualización de saberes y ampliación de la cultura general…, cada día es más difícil dar cumplimiento a la premisa de  afamado editor, Joseph Pulitzer: moldear el futuro de la República, porque este  está en manos del Periodismo ejercido por las presentes y futuras generaciones, cada día más expuesta a antivalores y a la presión social.

Por eso, debemos combatir y sacar de nuestra hermosa profesión de servicio, la roña y el hedor que aportan quienes hoy se están apoderando de los pocos medios tradicionales funcionales, y además, hacen uso de todos los medios de comunicación electrónica, disfrazados de profesionales del Periodismo, pero solo con el marcado interés de gestionar intereses personales o proteger a cómplices; seres que desde el poder desarrollar sus sociopatías, acosan, mienten y con ello, muchas veces logran engañar a la opinión pública. Intrusitas, vedettes de circos lascivos y desagradables aduladores…

Al abrazar el Periodismo asumimos un enorme compromiso de servicio diáfano, honesto, arropado en valores para garantizar derechos humanos. Para contribuir a cambiar para bien, cada día algo en nuestra sociedad, como bien dijo Gabriel García Márquez. Por eso, los expertos de esta ciencia siempre nos han recordado que, para ejercer el Periodismo, ante todo, hay que ser buen ser humano…, para poder comprender a las personas y accionar ante sus necesidades.

Por eso, se ha reiterado en anteriores escritos, que: «La prensa es la artillería de la libertad», frase del escritor Hans Christian Andersen. No nos dejemos confundir por quienes hoy tienen algún halo de poder, es pasajero; o por colegas que no han seguido el norte que traza el bien hacer. Respetemos la buena norma, actuemos en consecuencia ante los antivalores. Recordemos el compromiso que tenemos como garantes de derecho humanos; la satisfacción de exhibir y disfrutar de buen nombre, integridad y dignidad…

La verdad nunca daña una causa que es justa, aseguraba el pacifista Mahatma Gandhi, por eso, quitemos la máscara a los simuladores, mentirosos compulsivos que afectan la buena administración pública y los medios de comunicación con su accionar.

Sigamos enrumbado en caminos de honestidad, combatiendo con ella involución en nuestra sociedad, vulneración derechos, procurando desarrollo sostenible y libertad, que supone responsabilidad. Alcancemos paz y prosperidad.

Hasta la próxima entrega.

santosemili@gmail.com

La autora reside en Santo Domingo.