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Pocas “golondrinas” no hacen verano

Por: Rolando Fernández

Hasta que el pueblo dominicano no se concientice con respecto a las desgracias “acogotantes” que lo afectan; los robos, como las mofas de los políticos que han venido gobernando aquí desde hace años; y, trate de proceder como es debido, para enfrentar todos esos males innegables, comenzando, obviamente, por elegir dignos representantes para comandar el Estado nacional, que defiendan el interés de todos los ciudadanos, es evidente que nada se resolverá.

Se tiene que iniciar el asunto, por tratar de elegir políticos pulcros, y con capacidad gerencial, que vayan al gobierno a trabajar en favor de esta sociedad, y no a servirse con la cuchara grande, como es lo recurrente.

Mientras todo permanezca tal cual, hasta ahora, los esfuerzos que hacen determinados analistas, comunicadores y periodistas nuestros, a través de la radio y la televisión, independientes, claro está, que con rareza se escuchan exponer, a los fines de edificar a la población; para que la gente abra los ojos de una vez por todas, y no siga dejándose engañar, esos aportes seguirán cayendo en el vacío. Pues, aquellos hombres de valía son vistos, como muy “pocas golondrinas”; y, por tanto, jamás podrán hacer verano

Aplica muy bien en esta nación la máxima sociológica aquella que reza: “los pueblos tienen los gobiernos que se merecen”. Y, lo que menos mueve en este país a la ciudadanía en el tenor de lo que se trata, es la conciencia patriótica, ya puesta en el olvido.

¡Qué gran verdad! Claro que sí, pues son ellos quienes los eligen; los que van a votar en las urnas, sin saber por quién están haciéndolo en realidad; si es por el candidato que se oferta en verdad, o por los poderes económicos que él representa. Si están eligiendo a un títere de esos grupos, o a un gobernante para todos.

Para procurar las enmiendas requeridas entre nosotros, y que ya demandan   de contundentes acciones cívicas, qué esperanza se puede tener aquí, con una juventud, que debe ser la más llamada a agenciarse un presente más digno, como un futuro menos incierto, y prometedor, que está casi degenerada por completo; carente de los valores más nimios; y, sin ideales patrióticos, obviamente.

Que solo está pensando en “juquear”; en la disparatada, como degenerada música urbana alienante; y, en el uso de vestuarios estrafalarios. También, en la adicción esnobista a las tecnologías de punta, qué no saben utilizar, pero cuya exhibición da prestigio, se cree.

Además, con una clase media acomodada, que con el esnobismo la han habituado a conformase; un segmento social de ricos, que siempre quiere de más dinero; y, los poderosos grupos empresariales gravitantes sobre toda la población, que solo procuran el apadrinamiento de los gobiernos de turno, e intervenir en las escogencias del funcionariado a ejercer cada vez.

Como se puede advertir entonces, las reclamaciones sociales que se imponen lucen como imposibles. ¡No hay en realidad quienes las hagan!

Unos, no las llevan a efecto, por la inconsciencia que caracteriza; otros por estar bien económicamente hablando; y, los terceros, porque solo inquieta el agenciarse las subvenciones estatales acostumbradas; como, los solapamientos de muchas de sus ejecutorias indecorosas. En adición, el poder seguir gravitando sobre toda la vida nacional; los “narigoneos” de estilo en su favor.

Luego, esos bonitos y explicativos discursos radiales, como televisados en su mayoría, aunque muy bien sustentados, no valen de nada, frente a una sociedad que luce estar bajo los efectos de una fuerte anestesia, suministrada por los sectores políticos y empresariales gravitantes en Dominicana.

Coloreados esos, con los extranjerismos injerencistas acostumbrados; de principal notoriedad, aquellos provenientes de los organismos internacionales de financiamiento, que siempre andan en busca de mercados “acotejados”, para conceder empréstitos bastante condicionados en su favor.