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¡SUPÉRATE! ¿Y ES FÁCIL, LOGRAR ESO EN DOMINICANA?

Por: Rolando Fernández

¡Qué lindo se oye ese término! ¡Qué loable la exhortación! ¿Cuándo se daña? Desde el momento mismo en que es hecho tal pedimento por el poder político establecido aquí, y a la vez pincelado con las demagogias y manipulaciones de estilo; con las ardides pantallas del funcionariado estatal de turno.

Sí, con las promesas aéreas, y los embaucamientos conexos acostumbrados, para lo cual se utilizan de ordinario voces más que adecuadas, a los fines de alcanzar los propósitos entretenedores que siempre se persiguen.

Cuando se escucha tal recomendación, así maquillada, como fácil se advierte, de inmediato viene a la mente de cualquier pensante, y conocedor de cómo se bate el cobre en este país, ¡IMPOSIBLE, tontos son quienes la creen sincera!

Pues, son los políticos, gobernantes, y empresarios patrocinadores de campañas electorales, estos últimos, con los que hay que reciprocar después, los que en definitiva proponen medidas estatales a establecer; y, trazan en su favor aquí, las pautas a seguir por la gente.

Luego, y como es lógico suponer, esos no aspiran a estar creando cuchillas para sus propias gargantas; por lo   que, más que ayudar en ese sentido, lo que hacen es entorpecer una intención de ese tipo por parte de nuestros adolescentes, y jóvenes con aspiraciones en ese orden. ¡Las muestras están de sobra!

Claro, de aquellos que puedan emprender acciones prometedoras, y con deseos de crear un futuro mejor para ellos y sus descendientes, los cuales tienen que procurar con firmeza, el derribar las fuertes barreras que les son colocadas por los mandamases, y que se reportan casi insalvables

Obvio, los sectores hegemónicos que aquí gravitan, con fuerza innegable, no quieren que se detenga en ningún momento su dominio absoluto; que se puedan alcanzar significativos niveles de concienciación poblacional que impida su accionar, o ejecutorias cuestionables.

De ahí que, tal mandato se torne hasta un poco risible, cuando proviene con tanta ligereza de esos litorales “subyugantes” que gravitan “gubernativos”, y empresariales afectos.

Con las condiciones económicas, difíciles; políticas desaprensivas; pandemia agresiva del COVID-19; narcotráfico a granel; como, de otras calamidades no menos lacerantes, por las que ha venido transitando este país durante los últimos meses; amén de los gravámenes impositivos que penden sobre la cabeza de la sociedad dominicana, y los que se esperan en el futuro inmediato, las expectativas de poder progresar aquí en lo personal, no son las mejores.

Esos factores, conjuntamente con el fardo de la deuda externa que agobia, y atenta contra la soberanía nacional, que el día menos pensado comenzará a gravitar de forma sostenida sobre todos aquí, en el sentido de mayores cargas tributarias a soportar, y los condicionamientos externos que de seguro vendrán a agravar más todavía las cosas, definen un panorama “tétrico” a considerar siempre.

Luego, es previsible que, a partir de cuánto se ha expresado en esta exposición el asunto se tornará más difícil aún. ¿Qué podría mover entonces a emprender nada prometedor en este país?

Además, los casi inevitables controles que, sobre el orden económico mismo de la República, como de la soberanía nacional se esperan, procedentes del exterior, en busca de recuperar el capital e intereses de los empréstitos concedidos a la nación, y con el precedente de otrora que se tiene, son aspectos negativos que ponen a pensar también.  Entonces, tal petición de superarse la gente en esta sociedad, luce cada vez más cuesta arriba.

Y, máxime, cuando se pondera con sosiego, todo el esfuerzo necesario para ello, en un medio tan escabroso ahora, como el porvenir incierto que se avizora cabe reiterar. Habría que “calzarse muy bien las botas”, tal se dice popularmente

Porque, en adición se tiene, el poco apoyo estatal que se recibe, cosa que también induce a pensar, en un decir politiquero más, que se reporta hasta medio burlón en este caso.

¿No es cierto? ¿Superarse los ciudadanos nuestros, en medio de un escenario así? “¡Bueeno!” Parece bien difícil, rayando con lo imposible,

¿Con qué recursos a la mano se va lograr tal condición de mejora aquí? El dinero escasea, para las grandes mayorías, los de abajo; la salud pública es deficientísima; como, la educación deja mucho que desear. ¿Y entonces?

Lo que ahora mismo están procurando las personas de bajos ingresos entre nosotros, más que otra cosa, es poder sobrevivir, con los pocos dineritos que logran conseguir, para mal alimentarse, y cubrir los medicamentos para la salud, que les son imprescindibles. Y, si es posible, mandar los muchachos a las escuelas.

Como se advierte, es a esos, con principalía, a quienes está dirigida ahora la demagógica exhortación a superarse. Se ve ese mensaje, como título de una canción, con letras a todas luces   incompletas.

Por lo que se puede apreciar, ¡cuánto saben estos políticos, y demás “yerbas aromáticas”! ¡Como procuran jugar con la inteligencia de los ciudadanos que poco piensan!