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¿Por qué se enjuicia a Trump ahora? Explicamos cómo será el segundo juicio político del presidente

Cuando solo queda una semana de su mandato, la Cámara de Representantes aprobó otro juicio político contra el presidente Trump, pero probablemente dejará el cargo antes de ser juzgado en el Senado. Así es como funciona el proceso. /

Por Catie Edmondson.

WASHINGTON — El miércoles, la Cámara de Representantes acusó al presidente Trump por segunda vez, un hecho sin precedentes en la historia de Estados Unidos. Una semana después de que incitó a una multitud de simpatizantes que irrumpió en el Capitolio —mientras el Congreso se reunía para formalizar la victoria del presidente electo, Joseph Biden— se le acusó de “incitación a la insurrección”.

Los demócratas actuaron rápidamente para acusar a Trump después del asalto que se produjo luego de que le dijo a sus partidarios, en un mitin cerca del National Mall, que marcharan hacia el Capitolio para intentar que los republicanos revocaran su derrota. Al menos cinco personas, incluido un oficial de la Policía del Capitolio, murieron durante el asedio o en las horas posteriores.

Las deliberaciones se están realizando a una velocidad extraordinaria y pondrán a prueba los límites del proceso de juicio político, planteando preguntas nunca antes contempladas. Esto es lo que sabemos.

El juicio político es una de las sanciones más graves de la Constitución
El juicio político es una de las herramientas más importantes que la Constitución le otorga al Congreso para responsabilizar a los funcionarios gubernamentales, incluido el presidente, por incurrir en violaciones como mala conducta y abuso del poder.

Los miembros de la Cámara de Representantes se encargan de determinar la posibilidad de acusar al presidente, el equivalente a la acusación de un caso penal, y los miembros del Senado dictaminan si lo destituyen, realizando un juicio en el que los senadores actúan como jurado. Según lo establece la Constitución, el proceso debe probar si el presidente ha cometido “traición, soborno u otros delitos graves y faltas”.

En la Cámara solo se requiere una mayoría simple de legisladores para determinar que el presidente, en efecto, ha cometido delitos y faltas graves; pero en el Senado la votación debe alcanzar una mayoría de dos tercios.

“Incitación a la insurrección” es la acusación contra Trump
El artículo, redactado por los representantes David Cicilline por Rhode Island, Ted Lieu por California, Jamie Raskin por Maryland y Jerrold Nadler por Nueva York, acusa a Trump de “incitación a la insurrección” y dice que es culpable de “incitar a la violencia contra el gobierno” de Estados Unidos”.

El artículo cita la campaña de una semana de Trump para desacreditar de manera falsa los resultados de las elecciones de noviembre y cita directamente el discurso que pronunció el día del asedio en el que les dijo a sus partidarios que fueran al Capitolio. “Si no peleas como el infierno”, dijo, “ya no vas a tener un país”.

Los impulsores del proceso dicen que el juicio político vale la pena, a pesar de que a Trump solo le quedan unos días en el cargo
Aunque la Cámara actuó con notable rapidez para acusar a Trump, el juicio del Senado para determinar su destitución no puede comenzar hasta el 19 de enero, su último día en el cargo. Eso significa que es casi seguro que cualquier condena no se completará sino hasta después de que abandone la Casa Blanca.

Los demócratas han argumentado que la ofensa de Trump —usar su poder como líder y comandante en jefe de la nación para incitar a una insurrección contra el poder legislativo— es tan grave que debe abordarse, aunque solo queden unos pocos días de su mandato. Dejarlo impune, sostienen los demócratas, sentaría un peligroso precedente de impunidad para los futuros presidentes.

Durante el debate, Steny H. Hoyer, representante demócrata por Maryland y líder de la mayoría, preguntó: “¿Queda poco tiempo?”. “Sí. Pero nunca es demasiado tarde para hacer lo correcto”.

Los republicanos, muchos de los cuales votaron a favor de revocar los resultados electorales, han afirmado que realizar un proceso de juicio político en las postrimerías del mandato de Trump fomentará una división innecesaria y que el país debería superar el asalto de la semana pasada.

Para Trump, la mayor consecuencia podría ser que lo inhabiliten para volver a ocupar un cargo público
La condena en un juicio político no descalificaría automáticamente a Trump para postularse a un futuro cargo público. Pero, si el Senado lo condena, la Constitución permite una votación posterior para impedir que el funcionario ocupe “cualquier cargo de honor, confianza o lucro en Estados Unidos”.

Esa votación solo requiere una mayoría simple de senadores. Esa posibilidad podría ser una perspectiva atractiva para los demócratas, y también para muchos republicanos que aspiran a la presidencia o que están convencidos de que eso es lo único que sacará a Trump de su partido. Se dice que Mitch McConnell, senador por Kentucky y líder republicano, comparte esta última opinión.

Sin embargo, no hay ningún precedente sobre la inhabilitación de un presidente para un cargo futuro y el caso podría ser llevado ante la Corte Suprema.

( Cortesia de New York Times )